Los medios de comunicación han jugado un papel decisivo en el desarrollo del proceso político desde sus orígenes, hasta el punto que en los últimos años, los medios se han convertido en un institución política que ha venido a sustituir el debate en lasplazas públicas como ocurría el único escenario en el cual se debate un consensopolítico. Los medios de comunicación (especialmente los foros televisivos), junto conlas encuestas y el marketing político han llegado a remplazar la persuasión cara a cara,el debate en las propias instituciones, la discusión en las plazas públicas y la relacióndirecta con el ciudadano. Lo cierto es que los políticos utilizan los medios decomunicación como principal plataforma para exponer sus ideas, sus críticas a los adversarios, sus manifestaciones y denuncias, así como para hacer llegar sus mensajes alos ciudadanos y al resto de la clase política.La actividad política depende ahora más que nunca de los medios y sobre todo de latelevisión, hasta el punto que podríamos coincidir con Raúl Trejo que en España se practica una “política para los medios”, todo se planifica para los medios. E las últimas décadas se ha generado un nuevo tipo de democracia, bastante alejada del parlamentarismo clásico, debido fundamentalmente a ese papel que están desempeñando los medios de comunicación, especialmente la televisión. Es lo que Muñoz Alonso1 (1999) ha venido a denominar “democracia mediática”, por la función que desempeñan los medios; “democracia espectáculo”, porque, en realidad, la información política que transmiten los partidos a través de los medios son cada vez más similares al ‘show busines’; o “democracia de opinión”, en la que el foro de discusión se ha visto relegado por el uso y el abuso de los sondeos.
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